CRISTO Y LAS FIGURAS BÍBLICAS

Autor: SÁENZ, ALFREDO

Editorial: GLADIUS

I.S.B.N: 979-9876590211

Nro. de Páginas: 460

Tamaño: 15 X  21,5 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

La Sagrada Escritura puede ser leída de dos maneras. Hay quienes lo hacen de corrido, sin tener en cuenta la intrínseca conexión de los diversos libros que la integran, o como si se tratase de un texto histórico cualquiera. Ello implica quedarse en la superficie del misterio. Pero hay otra manera de leerla, recorriendo el texto sagrado con ojos cristianos, con ojos de fe, lo que permite una comprensión mucho más cabal de la “historia salvífica”, en la convicción de que los principales personajes que la jalonan incluyen, además de su realidad histórica, una luminosa referencia a Jesucristo, el Señor de la historia.

Para exponer dicho mensaje, el autor se ubica en la escuela de los Santos Padres de la Iglesia, quienes entendieron la historia como un drama sagrado, una sinfonía con varios actos, cuyo desenlace no es sino el Señor en toda su polifacética riqueza. Es Él quien fue previamente bosquejado por los personajes, los hechos y la instituciones veterotestamentarias, de modo que cuando se hizo presente entre nosotros pudo decir: “Yo soy” el preanunciado, Yo soy el cuerpo a quien precedió todo el Antiguo Testamento a modo de una sombra que preludia la realidad, Yo soy quien volverá al fin delos tiempos para dar todo su sentido al acontecer histórico.

Cristo y Las Figuras Bíblicas

$1.200,00
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CRISTO Y LAS FIGURAS BÍBLICAS

Autor: SÁENZ, ALFREDO

Editorial: GLADIUS

I.S.B.N: 979-9876590211

Nro. de Páginas: 460

Tamaño: 15 X  21,5 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

La Sagrada Escritura puede ser leída de dos maneras. Hay quienes lo hacen de corrido, sin tener en cuenta la intrínseca conexión de los diversos libros que la integran, o como si se tratase de un texto histórico cualquiera. Ello implica quedarse en la superficie del misterio. Pero hay otra manera de leerla, recorriendo el texto sagrado con ojos cristianos, con ojos de fe, lo que permite una comprensión mucho más cabal de la “historia salvífica”, en la convicción de que los principales personajes que la jalonan incluyen, además de su realidad histórica, una luminosa referencia a Jesucristo, el Señor de la historia.

Para exponer dicho mensaje, el autor se ubica en la escuela de los Santos Padres de la Iglesia, quienes entendieron la historia como un drama sagrado, una sinfonía con varios actos, cuyo desenlace no es sino el Señor en toda su polifacética riqueza. Es Él quien fue previamente bosquejado por los personajes, los hechos y la instituciones veterotestamentarias, de modo que cuando se hizo presente entre nosotros pudo decir: “Yo soy” el preanunciado, Yo soy el cuerpo a quien precedió todo el Antiguo Testamento a modo de una sombra que preludia la realidad, Yo soy quien volverá al fin delos tiempos para dar todo su sentido al acontecer histórico.