La Caballería: La fuerza armada al servicio de la verdad desarmada. 

Autor: Alfredo Sáenz

Editorial: Gladius

Nro. de Páginas: 210

Tamaño: 15 x 21 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

La Edad Media entendió la sociedad como dividida en tres grandes estamentos, no por cierto enfrentados entre sí sino armónicamente cohesionados: los que oran, los que trabajan y los que combaten. La Caballería es en lo social lo que la virtud de la Fortaleza en lo personal. La agresividad que todos tenemos nos ha sido dada para emplearla en desarraigar los obstáculos que nos impiden alcanzar el Bien. La fuerza quitada al caballero no desaparece: la ejercerá el bandido, el usurero, la empresa sin alma, el estado endiosado, o quien fuere. Porque la fuerza no puede ser suprimida, sino que debe ser ordenada. El enemigo trata de dejarnos inermes frente a su agresión; y tendrá, entonces, el monopolio de la fuerza desordenada. El caballero, en cambio, pone su espada al servicio de la Justicia y de las causas nobles. Este libro tiene un valor inestimable. Porque declara y define, pone luz y aire limpio en un ambiente enrarecido por los errores y las vulgaridades. Quien se acerque a sus páginas no podrá evitar la admiración por aquellos varones esforzados, por aquellos tiempos en que la hazaña era un hábito cotidiano.


 

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La Caballería: La fuerza armada al servicio de la verdad desarmada. 

Autor: Alfredo Sáenz

Editorial: Gladius

Nro. de Páginas: 210

Tamaño: 15 x 21 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

La Edad Media entendió la sociedad como dividida en tres grandes estamentos, no por cierto enfrentados entre sí sino armónicamente cohesionados: los que oran, los que trabajan y los que combaten. La Caballería es en lo social lo que la virtud de la Fortaleza en lo personal. La agresividad que todos tenemos nos ha sido dada para emplearla en desarraigar los obstáculos que nos impiden alcanzar el Bien. La fuerza quitada al caballero no desaparece: la ejercerá el bandido, el usurero, la empresa sin alma, el estado endiosado, o quien fuere. Porque la fuerza no puede ser suprimida, sino que debe ser ordenada. El enemigo trata de dejarnos inermes frente a su agresión; y tendrá, entonces, el monopolio de la fuerza desordenada. El caballero, en cambio, pone su espada al servicio de la Justicia y de las causas nobles. Este libro tiene un valor inestimable. Porque declara y define, pone luz y aire limpio en un ambiente enrarecido por los errores y las vulgaridades. Quien se acerque a sus páginas no podrá evitar la admiración por aquellos varones esforzados, por aquellos tiempos en que la hazaña era un hábito cotidiano.