La Esfera y la Cruz

Autor: G. K. Chesterton

Editorial: Athanasiuis Editor

I.S.B.N: 978-9878644059

Nro. de Páginas: 325

Tamaño: 14,5 x 21,5 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

“Defensor fidei”: es el título que el Papa Pío XI dio a G. K. Chesterton, pues con sus libros y con su vida se dedicó a eso: defender la fe.

Y la defensa no consistía tanto en “defenderla” cuanto en “contemplarla”. Esta novela explica el texto del Apokalipsis: “hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles pelean contra el Dragón”(12,7). Mientras que en el mundo los fieles se baten a duelo por Dios y por el honor de Nuestra Señora, en la soledad de la Cruz (en las alturas) el Doctor Lucifer lucha con el monje ermitaño Miguel; Pues esta lucha se desarrolla en dos planos la acción y la contemplación. Así como Cristo “fue llevado por el Espíritu al Desierto para ser tentado por el diablo” y vencerlo, el contemplativo es llevado por el mismo Espíritu para vencer y salvar así al mundo con la fuerza de la soledad y su silencio ante Dios.

Chesterton nos invita a colocar nuestra acción al amparo de la contemplación del rostro de Cristo crucificado (¿no será está la famosa “opción Benito”?).

 

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La Esfera y la Cruz

Autor: G. K. Chesterton

Editorial: Athanasiuis Editor

I.S.B.N: 978-9878644059

Nro. de Páginas: 325

Tamaño: 14,5 x 21,5 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

“Defensor fidei”: es el título que el Papa Pío XI dio a G. K. Chesterton, pues con sus libros y con su vida se dedicó a eso: defender la fe.

Y la defensa no consistía tanto en “defenderla” cuanto en “contemplarla”. Esta novela explica el texto del Apokalipsis: “hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles pelean contra el Dragón”(12,7). Mientras que en el mundo los fieles se baten a duelo por Dios y por el honor de Nuestra Señora, en la soledad de la Cruz (en las alturas) el Doctor Lucifer lucha con el monje ermitaño Miguel; Pues esta lucha se desarrolla en dos planos la acción y la contemplación. Así como Cristo “fue llevado por el Espíritu al Desierto para ser tentado por el diablo” y vencerlo, el contemplativo es llevado por el mismo Espíritu para vencer y salvar así al mundo con la fuerza de la soledad y su silencio ante Dios.

Chesterton nos invita a colocar nuestra acción al amparo de la contemplación del rostro de Cristo crucificado (¿no será está la famosa “opción Benito”?).