La otra Argentina

Autor: CASTELLANI, LEONARDO

Editorial: VÓRTICE - JAUJA

I.S.B.N: 978-9879222966

Nro. de Páginas: 608 

Tamaño: 23 x 16 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL



SINÓPSIS

“La tragedia de la Argentina es que quiso ser otra, y lo consiguió. Ahora está condenada a ser otra indefinidamente y eternamente, como los brutos animales en la Tierra y los condenados en el infierno”, dice el padre Castellani en uno de los ensayos que componen este volumen, todos ellos publicados en la revista Dinámica Social entre los años 1951 y 1964.

“La Argentina da en la fecha la sensación de ser un país sin rumbo ni destino, vocado a la desaparición o a la medidiatización”, agrega Aníbal D'angelo Rodríguez, quién hace algunos años, además de escribir un prólogo para está demorada edición, se abocó a la tarea de anotar y, de alguna manera, actualizar esos escritos del padre.

La desmemoria, el acostumbramiento ramplón. la festejada decadencia, el inalterable proceso cíclico de empobrecimiento material y moral, la desvergonzada imitación de los peores ejemplos, el descuido, la la sorna o directamente la repulsa a las tradiciones y, en consecuencia, al porvenir, ensucian y tuercen la vida en común desde hace ya muchas generaciones. No es éste, Por cierto, un diagnóstico extraño. No son ideas ajenas para aquellos a quienes la Patria, por amor, les duele.

¿Es el nuestro un sino trágico o es posible enfrentar la adversidad y poner de pie a la Argentina? Esa respuesta la dará la medida de nuestro amor a la verdad y al bien común de la patria, a la fe y a la lengua de nuestros padres, a nuestra heredad genuina; a la familia, a los amigos , a los hombres de bien, a los que vienen detrás; a la memoria restaurada y a los propósitos nobles que quieran devolver su carácter cristiano y criollo a esta hermosa tierra en la que nos tocó nacer

 

BIOGRAFÍA

El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de noviembre de 1899 en reconquista, Santa Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio santafesino de La Inmaculada de los padres  jesuitas, en donde se recibió de bachiller en 1917. El 27 de julio de 1918 ingresó como novicio de la Compañía de Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1931. 

Cuatro años después, ya terminado sus estudios de Psicología, Filosofía y Teología regresó a la Argentina. Se dedicó a la docencia y el periodismo, mientras consolidaba su prolífica vocación de escritor: alrededor de 50 títulos publicados, y otros aún inéditos, que abarcan todos los géneros y temáticas, además de una gran cantidad de prólogos, artículos diversos y notables traducciones, incluida la primera parte de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino editada en la Argentina. 

El Padre Castellani falleció el 15 de marzo de 1981, en su patria. Su persona y su magisterio no estuvieron exentos de enemistades y persecuciones, pero eso mismo los fortaleció y le acarreó, a la par, grandes amistades y una admiración que se acrecienta al paso de las generaciones. Fue,  además de una gloria de nuestras letras, un sacerdote ejemplar y un símbolo de la argentinidad. “Ya probamos todo, ¿por qué no probamos con la verdad?”, dijo en la última entrevista a la que accedió.

La otra Argentina

$1.400,00
La otra Argentina $1.400,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

La otra Argentina

Autor: CASTELLANI, LEONARDO

Editorial: VÓRTICE - JAUJA

I.S.B.N: 978-9879222966

Nro. de Páginas: 608 

Tamaño: 23 x 16 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL



SINÓPSIS

“La tragedia de la Argentina es que quiso ser otra, y lo consiguió. Ahora está condenada a ser otra indefinidamente y eternamente, como los brutos animales en la Tierra y los condenados en el infierno”, dice el padre Castellani en uno de los ensayos que componen este volumen, todos ellos publicados en la revista Dinámica Social entre los años 1951 y 1964.

“La Argentina da en la fecha la sensación de ser un país sin rumbo ni destino, vocado a la desaparición o a la medidiatización”, agrega Aníbal D'angelo Rodríguez, quién hace algunos años, además de escribir un prólogo para está demorada edición, se abocó a la tarea de anotar y, de alguna manera, actualizar esos escritos del padre.

La desmemoria, el acostumbramiento ramplón. la festejada decadencia, el inalterable proceso cíclico de empobrecimiento material y moral, la desvergonzada imitación de los peores ejemplos, el descuido, la la sorna o directamente la repulsa a las tradiciones y, en consecuencia, al porvenir, ensucian y tuercen la vida en común desde hace ya muchas generaciones. No es éste, Por cierto, un diagnóstico extraño. No son ideas ajenas para aquellos a quienes la Patria, por amor, les duele.

¿Es el nuestro un sino trágico o es posible enfrentar la adversidad y poner de pie a la Argentina? Esa respuesta la dará la medida de nuestro amor a la verdad y al bien común de la patria, a la fe y a la lengua de nuestros padres, a nuestra heredad genuina; a la familia, a los amigos , a los hombres de bien, a los que vienen detrás; a la memoria restaurada y a los propósitos nobles que quieran devolver su carácter cristiano y criollo a esta hermosa tierra en la que nos tocó nacer

 

BIOGRAFÍA

El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de noviembre de 1899 en reconquista, Santa Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio santafesino de La Inmaculada de los padres  jesuitas, en donde se recibió de bachiller en 1917. El 27 de julio de 1918 ingresó como novicio de la Compañía de Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1931. 

Cuatro años después, ya terminado sus estudios de Psicología, Filosofía y Teología regresó a la Argentina. Se dedicó a la docencia y el periodismo, mientras consolidaba su prolífica vocación de escritor: alrededor de 50 títulos publicados, y otros aún inéditos, que abarcan todos los géneros y temáticas, además de una gran cantidad de prólogos, artículos diversos y notables traducciones, incluida la primera parte de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino editada en la Argentina. 

El Padre Castellani falleció el 15 de marzo de 1981, en su patria. Su persona y su magisterio no estuvieron exentos de enemistades y persecuciones, pero eso mismo los fortaleció y le acarreó, a la par, grandes amistades y una admiración que se acrecienta al paso de las generaciones. Fue,  además de una gloria de nuestras letras, un sacerdote ejemplar y un símbolo de la argentinidad. “Ya probamos todo, ¿por qué no probamos con la verdad?”, dijo en la última entrevista a la que accedió.