Las Parábolas de Cristo

Doce Parábolas Cimarronas

Autor: CASTELLANI, LEONARDO

Editorial: VÓRTICE - JAUJA

I.S.B.N: 978-9879222959

Nro. de Páginas: 528

Tamaño: 23 x 16 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL



SINÓPSIS

La parábola es un género utilizado por Cristo en su predicación. Es un cuadro en el que se percibe una distorsión como la producida por un espejo convexo: montañas que se levantan y se echan al mar, camellos que pasan por el ojo de una aguja, sultanes que pasan a degüello una ciudad entera, vigas clavadas en los ojos, sal que es echada al estercolero, casas que se derrumban y casas que resisten la furia de la naturaleza, sepulcros blanqueados, ricachones maldecidos, hijos perdidos que encuentran el camino de regreso al amor del padre y una fiesta de bodas donde se ofrece a todos los invitados la alegría sin fin.

Estas desmesuras son provocadas por el objeto mismo de las parábolas: la realidad infinita. La irrupción de la verdad divina les da un sello propio y único en la literatura universal, y por ello se puede decir que este género fue inaugurado y concluido por Cristo, aunque haya precedentes e imitaciones débiles. Castellani consigue desposar ese tesoro evangélico con la actualidad,tomando el material de la vida cotidiana para expresar el Misterio contenido en las narraciones del Hijo de Dios.

Esta edición incorpora además otra obra suya, Doce Parábolas Cimarronas, que había sido publicada de manera independiente pero responde a la misma temática. Respetando la observación del autor, que las consideraba expresión de dos estilos distintos -y claramente lo son- cada uno conserva aquí su propia secuencia. El lector comprobará que la reunión de ambos trabajos en un único tomo pone de manifiesto la unidad en la variedad que es capaz de ofrecernos el inagotable talento de Castellani, siempre acreedor de su amor a Cristo.

 

BIOGRAFÍA

El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de noviembre de 1899 en reconquista, Santa Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio santafesino de La Inmaculada de los padres  jesuitas, en donde se recibió de bachiller en 1917. El 27 de julio de 1918 ingresó como novicio de la Compañía de Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1931. 

Cuatro años después, ya terminado sus estudios de Psicología, Filosofía y Teología regresó a la Argentina. Se dedicó a la docencia y el periodismo, mientras consolidaba su prolífica vocación de escritor: alrededor de 50 títulos publicados, y otros aún inéditos, que abarcan todos los géneros y temáticas, además de una gran cantidad de prólogos, artículos diversos y notables traducciones, incluida la primera parte de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino editada en la Argentina. 

El Padre Castellani falleció el 15 de marzo de 1981, en su patria. Su persona y su magisterio no estuvieron exentos de enemistades y persecuciones, pero eso mismo los fortaleció y le acarreó, a la par, grandes amistades y una admiración que se acrecienta al paso de las generaciones. Fue,  además de una gloria de nuestras letras, un sacerdote ejemplar y un símbolo de la argentinidad. “Ya probamos todo, ¿por qué no probamos con la verdad?”, dijo en la última entrevista a la que accedió.

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Autor: CASTELLANI, LEONARDO

Editorial: VÓRTICE - JAUJA

I.S.B.N: 978-9879222959

Nro. de Páginas: 528

Tamaño: 23 x 16 cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL



SINÓPSIS

La parábola es un género utilizado por Cristo en su predicación. Es un cuadro en el que se percibe una distorsión como la producida por un espejo convexo: montañas que se levantan y se echan al mar, camellos que pasan por el ojo de una aguja, sultanes que pasan a degüello una ciudad entera, vigas clavadas en los ojos, sal que es echada al estercolero, casas que se derrumban y casas que resisten la furia de la naturaleza, sepulcros blanqueados, ricachones maldecidos, hijos perdidos que encuentran el camino de regreso al amor del padre y una fiesta de bodas donde se ofrece a todos los invitados la alegría sin fin.

Estas desmesuras son provocadas por el objeto mismo de las parábolas: la realidad infinita. La irrupción de la verdad divina les da un sello propio y único en la literatura universal, y por ello se puede decir que este género fue inaugurado y concluido por Cristo, aunque haya precedentes e imitaciones débiles. Castellani consigue desposar ese tesoro evangélico con la actualidad,tomando el material de la vida cotidiana para expresar el Misterio contenido en las narraciones del Hijo de Dios.

Esta edición incorpora además otra obra suya, Doce Parábolas Cimarronas, que había sido publicada de manera independiente pero responde a la misma temática. Respetando la observación del autor, que las consideraba expresión de dos estilos distintos -y claramente lo son- cada uno conserva aquí su propia secuencia. El lector comprobará que la reunión de ambos trabajos en un único tomo pone de manifiesto la unidad en la variedad que es capaz de ofrecernos el inagotable talento de Castellani, siempre acreedor de su amor a Cristo.

 

BIOGRAFÍA

El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de noviembre de 1899 en reconquista, Santa Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio santafesino de La Inmaculada de los padres  jesuitas, en donde se recibió de bachiller en 1917. El 27 de julio de 1918 ingresó como novicio de la Compañía de Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1931. 

Cuatro años después, ya terminado sus estudios de Psicología, Filosofía y Teología regresó a la Argentina. Se dedicó a la docencia y el periodismo, mientras consolidaba su prolífica vocación de escritor: alrededor de 50 títulos publicados, y otros aún inéditos, que abarcan todos los géneros y temáticas, además de una gran cantidad de prólogos, artículos diversos y notables traducciones, incluida la primera parte de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino editada en la Argentina. 

El Padre Castellani falleció el 15 de marzo de 1981, en su patria. Su persona y su magisterio no estuvieron exentos de enemistades y persecuciones, pero eso mismo los fortaleció y le acarreó, a la par, grandes amistades y una admiración que se acrecienta al paso de las generaciones. Fue,  además de una gloria de nuestras letras, un sacerdote ejemplar y un símbolo de la argentinidad. “Ya probamos todo, ¿por qué no probamos con la verdad?”, dijo en la última entrevista a la que accedió.