la iglesia clandestina

 

Autor: Carlos Alberto Sacheri

Editorial: Gladius

I.S.B.N: 978-9876597951

Nro. de páginas: 272

Tamaño: 13,34 x 20,32 cm

Tapa: Blanda con solapa

Idioma: Español

 

SINÓPSIS

Esta obra fue, denuncia teológica y singularizada de la infiltración filomarxista en la Iglesia, el llamado tercermundismo, neomodernismo progresista que procuró corroer la entraña misma de la Esposa de Jesucristo, intentando alterar la sustancia de la fe, de la moral y del mismo culto católico entronizando la apostasía inmanentista. Constituye, asimismo, un expreso y vibrante llamado a los laicos a construir la cristiandad. El último párrafo del libro lo expresa con total claridad: “Que Cristo Rey, por quien trabajamos y la Virgen María, Madre de la Iglesia, nos alcancen a todos las gracias de la mutua conversión en la esperanza de su paz”. En todas partes, Cristo es Rey.

 

En esta tarea consiguió que, tras él y sólo después de él, en mérito de su prédica y a su famosa solicitada que firmó él solo en La Nación y en La Razón de Buenos Aires el 28 y 29 de mayo de 1969 dirigida a los obispos argentinos (“A nuestros padres en la fe”) saliera una declaración de sacerdotes y finalmente, del Episcopado en pleno, descalificando al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Consiguió, a los 36 años de edad, un éxito que nunca laico alguno tuvo en la Iglesia argentina. Sin embargo, este verdadero triunfo moral le resultó muy costoso.

 

El eminente filósofo y cordial amigo suyo, Alberto Caturelli, así como muchos otros, señalan que fue por esta obra y por la relevancia eclesiástica de la misma que lo mataron. Juan Francisco Guevara recuerda que se publicó el libro con una faja reproduciendo la expresión de Bernanos, “Seremos fusilados por curas bolcheviques”; en atención a la “pluma clerical” sospechada en el comunicado de sus matadores, este detalle del autor resulta profético.

Lo fundamental del mensaje literario, lo repetimos, es poner de relieve la conexión entre el modernismo, condenado por San Pío X y la acción de los sacerdotes del tercer mundo. Este combate de Carlos fue exitoso. Hubo que enfrentarlos y él lo hizo desenmascarando a los tercermundistas, descubriendo los propósitos secretos que procuraban ocultar. Fue una victoria, hizo lo más que podía hacer un ser humano. Él decía: “Prepárense para el martirio… Abandonen la idea de que vamos a tomar el poder. Todo pasa, Las cosas son perecederas”. Cuando quiero saber las últimas noticias leo el Apocalipsis, dijo León Bloy. Sacheri nos enseñó en este libro a pensar con estas pautas. Lo suyo fue una esclarecedora mirada que contribuyó a que muchos católicos se alinearan en el lugar adecuado de la lucha entre la luz y las tinieblas.

 

La Iglesia Clandestina

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SINÓPSIS

Esta obra fue, denuncia teológica y singularizada de la infiltración filomarxista en la Iglesia, el llamado tercermundismo, neomodernismo progresista que procuró corroer la entraña misma de la Esposa de Jesucristo, intentando alterar la sustancia de la fe, de la moral y del mismo culto católico entronizando la apostasía inmanentista. Constituye, asimismo, un expreso y vibrante llamado a los laicos a construir la cristiandad. El último párrafo del libro lo expresa con total claridad: “Que Cristo Rey, por quien trabajamos y la Virgen María, Madre de la Iglesia, nos alcancen a todos las gracias de la mutua conversión en la esperanza de su paz”. En todas partes, Cristo es Rey.

 

En esta tarea consiguió que, tras él y sólo después de él, en mérito de su prédica y a su famosa solicitada que firmó él solo en La Nación y en La Razón de Buenos Aires el 28 y 29 de mayo de 1969 dirigida a los obispos argentinos (“A nuestros padres en la fe”) saliera una declaración de sacerdotes y finalmente, del Episcopado en pleno, descalificando al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Consiguió, a los 36 años de edad, un éxito que nunca laico alguno tuvo en la Iglesia argentina. Sin embargo, este verdadero triunfo moral le resultó muy costoso.

 

El eminente filósofo y cordial amigo suyo, Alberto Caturelli, así como muchos otros, señalan que fue por esta obra y por la relevancia eclesiástica de la misma que lo mataron. Juan Francisco Guevara recuerda que se publicó el libro con una faja reproduciendo la expresión de Bernanos, “Seremos fusilados por curas bolcheviques”; en atención a la “pluma clerical” sospechada en el comunicado de sus matadores, este detalle del autor resulta profético.

Lo fundamental del mensaje literario, lo repetimos, es poner de relieve la conexión entre el modernismo, condenado por San Pío X y la acción de los sacerdotes del tercer mundo. Este combate de Carlos fue exitoso. Hubo que enfrentarlos y él lo hizo desenmascarando a los tercermundistas, descubriendo los propósitos secretos que procuraban ocultar. Fue una victoria, hizo lo más que podía hacer un ser humano. Él decía: “Prepárense para el martirio… Abandonen la idea de que vamos a tomar el poder. Todo pasa, Las cosas son perecederas”. Cuando quiero saber las últimas noticias leo el Apocalipsis, dijo León Bloy. Sacheri nos enseñó en este libro a pensar con estas pautas. Lo suyo fue una esclarecedora mirada que contribuyó a que muchos católicos se alinearan en el lugar adecuado de la lucha entre la luz y las tinieblas.

 

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