La Voluntad del Fin en Santo Tomás de Aquino

Autor:  Beatriz Eugenia Reyes Oribe

Editorial: Vortice

Nro. de Páginas: 223

Tamaño: 14x20cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

En este tiempo de valores individualistas, consumistas y utilitarios, cuya catedral es el mega-shopping, la necesidad de exigirlo todo y todo el tiempo porque todo es banal y contingente, parece ser su signo más evidente. Aunque dicha necesidad insaciable se ve acompañada, como consecuencia naturalmente punitiva, de la incapacidad creciente para elegir bien. En el mega-shopping hay una góndola para las ideas, siempre con alguna oferta dominante, hay una góndola para las cosas placenteras y -no puede faltar- la góndola de los dioses. Y el consumidor, encantado -y azorado-. ¿Cuál elegir? ¿Cuál da mayores prestaciones por menos precio?

No podemos dejar de imaginar el horror que le produciría al hombre imbuído de esta mentalidad, oír que existe algo, fuera de la libertad misma, que es absoluto. Aunque más espanto le produciría saber que él también se mueve por algo querido como absoluto, no elegido: su placer, su poder, su ser reconocido por otros; en definitiva, por ocupar su lugar en el mercado.

El hombre contemporáneo quiere elegirlo todo. Y cuando todo lo que lo rodea se vuelve medio elegible, se encuentra perdido y sin fundamento para elegir algo entre tantas cosas. Esta situación, traducida incluso en argumentos filosóficos, es un síntoma.

 

La Voluntad del Fin en Santo Tomás de Aquino

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Autor:  Beatriz Eugenia Reyes Oribe

Editorial: Vortice

Nro. de Páginas: 223

Tamaño: 14x20cm

Tapa: Blanda

Idioma: ESPAÑOL

 

SINÓPSIS

En este tiempo de valores individualistas, consumistas y utilitarios, cuya catedral es el mega-shopping, la necesidad de exigirlo todo y todo el tiempo porque todo es banal y contingente, parece ser su signo más evidente. Aunque dicha necesidad insaciable se ve acompañada, como consecuencia naturalmente punitiva, de la incapacidad creciente para elegir bien. En el mega-shopping hay una góndola para las ideas, siempre con alguna oferta dominante, hay una góndola para las cosas placenteras y -no puede faltar- la góndola de los dioses. Y el consumidor, encantado -y azorado-. ¿Cuál elegir? ¿Cuál da mayores prestaciones por menos precio?

No podemos dejar de imaginar el horror que le produciría al hombre imbuído de esta mentalidad, oír que existe algo, fuera de la libertad misma, que es absoluto. Aunque más espanto le produciría saber que él también se mueve por algo querido como absoluto, no elegido: su placer, su poder, su ser reconocido por otros; en definitiva, por ocupar su lugar en el mercado.

El hombre contemporáneo quiere elegirlo todo. Y cuando todo lo que lo rodea se vuelve medio elegible, se encuentra perdido y sin fundamento para elegir algo entre tantas cosas. Esta situación, traducida incluso en argumentos filosóficos, es un síntoma.