Santo Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo
EL SANTO ESCAPULARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO
En el Siglo XII, encontramos en los alrededores de la ciudad de Montinduni, en el Condado de Kent (Inglaterra), un pequeño monje de doce años, que habita el tronco hueco de un árbol: stock, en inglés; que luego servirá de apellido a quien llegará a ser San Simón Stock.
A los quince años hizo voto de perpetua castidad y llevaba veinte años en este género de vida, cuando la Santísima Virgen le manifestó su deseo de que entrase en la Orden del Carmen, cuyos Religiosos acababan de llegar del Monte Carmelo.
Ingresó en la Orden, distinguiéndose pronto por sus grandes virtudes. Cursó las disciplinas eclesiásticas y pasó varios años dedicado al apostolado de la predicación y la pluma. Vivió en las grutas del Monte Carmelo, y posteriormente fue elegido Superior de la Orden del Carmen.
Se había levantado una persecución contra los Carmelitas, y el Santo General acudía a la Virgen del Carmelo, pidiéndole ayuda contra los enemigos de su Orden, y una señal de su predilección. Incesantemente le dirigía su acostumbrada oración:
Flor del Carmelo
Viña florida,
Aurora del Cielo
Virgen fecunda
De modo singular.
¡Oh Madre tierna!
Intacta de hombre,
A los Carmelitas
Proteja tu Nombre
Estrella del mar.
Cuando más abatido estaba, en la noche del 15 al 16 de julio de 1251, se iluminó su celda con célicos resplandores y aparece la Reina del Cielo, envuelta en luminosa nube, rodeada de millares de Angeles, llevando en sus divinas manos la preciosa librea traída del Cielo, y se la entregó diciendo:
"Recibe, hijo mío, el hábito de tu Orden, privilegio sagrado para tí y para todos los Religiosos del Carmen, prenda de mi amor materno, pacto de paz y eterna alianza. He aquí un signo de salvación y salvaguarda en los peligros. El que muera revestido de este hábito, no padecerá el fuego eterno".
Se elevó nuevamente la Santísima Virgen al Cielo, envuelta en nube de célicos resplandores, dejando en las manos del anciano General el Santo Escapulario.
PRIVILEGIO SABATINO: El segundo privilegio lo concedió también la Santísima
Virgen, en una aparición al Papa Juan XXII. Refiriéndose a los cofrades del Santo
Escapulario le dijo:
"Después que salieren de este mundo y entraren en el Purgatorio, Yo, que soy su Madre, descenderé graciosamente el sábado después de su muerte, y Ilbraré a cuantos hallare en aquel lugar de expiación y los llevaré al Monte Santo de la vida eterna".
El Sumo Pontífice expidió el 3 de marzo de 1322, una Bula llamada Sabatina que contiene la promesa de la Santísima Virgen. Numerosos Papas han confirmado este privilegio.
Los Cofrades del Santo Escapulario participan de todas las obras buenas, gracias, oraciones, penitencias, etc, que se practican en toda la Orden.
EL ESCAPULARIO: Debe estar hecho de lana y no de otro material; tejido: es decir de paño o estameña, y no hecho a punto de malla o encaje; debe ser marrón; cuadrado o rectangular. Está formado por dos piezas unidas entre sí por medio de cordones, cintas o cadenitas de cualquier material o color. La estampa de la Santísima Virgen del Carmen que suele llevar, se pone por mayor devoción, pero no es esencial para su validez.
IMPOSICIÓN: Debe ser impuesto por un Sacerdote autorizado. El primer Escapulario es el único que debe ser bendecido e impuesto por el Sacerdote; su reemplazo puede hacerlo el mismo cofrade, sin bendición ni imposición. Los soldados en campaña y los recluidos en los hospitales, pueden imponerse a sí mismos el Escapulario, bendecido de antemano, rezando alguna Oración a la Santísima El que recibe el Escapulario debe llevarlo siempre puesto, de modo que cuelgue
sobre el pecho y la espalda.
LA MEDALLA ESCAPULARIO: Un Decreto del Santo Oficio, del 16 de diciembre de 1910, permite a cuantos han recibido el Escapulario de paño, reemplazarlo por una Medalla de metal, que represente de un lado la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús y del otro, una Imagen de la Santísima Virgen, en cualquiera de sus advocaciones. Todo Sacerdote que tiene la facultad de bendecir o imponer el Santo Escapulario, puede bendecir la Medalla, con bendición especial. La bendición de la primera Medalla, no alcanza a las que después se pongan, como sucede con el Escapulario. La Medalla goza de todas las indulgencias y privilegios inherentes al Escapularios que reemplaza. No obstante, el mismo Papa San Pio X, que concedió esta dispensa, recomendó el uso del Escapulario de tela.
Indulgencias plenarias que pueden ganar, quienes vistan el Santo escapulario:
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El día en que se inscribe en la Cofradía.
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En la festividad de San Simón Stock (16 de mayo).
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En la solemnidad de la Santísima Virgen del Carmen (16 de julio)
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En la festividad de San Elías, Profeta (20 de julio).
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En la festividad de Santa Teresita del Niño Jesús (1° de octubre).
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En la festividad de Santa Teresa de Jesús (15 de octubre).
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En la festividad de Todos los Santos de la Orden (14 de noviembre).
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En la festividad de San Juan de la Cruz (14 de diciembre)
EL SANTO ROSARIO, EL ESCAPULARIO DEL CARMEN Y LA MEDALLA MILAGROSA, son tres dones que otorgó la Santísima Virgen al mundo: Un arma poderosa contra el demonio, a los que recen el Rosario; un preservativo de las llamas del Infierno, a los que vistan el Escapulario, y a una particular providencia a los que lleven la Medalla Milagrosa.

